Un camino y unas zapatillas

CCHan pasado ya treinta años desde que, en mi afán por mejorar la forma física y sin demasiado interés por practicar este aburrido deporte, me calcé por primera vez aquellas viejas zapatillas. Cuando repaso mi evolución como corredor veo que he pasado por distintas etapas y que éstas son comunes a la mayor parte de los aficionados.

Creo que las primeras sensaciones no fueron demasiado gratificantes y solo la convicción de que lo que hacía me iba a ayudar a la hora de arrastrar mi mochila ladera arriba cuando fuera al monte, me empujaba a seguir con aquello. Pero hubo en algún momento un punto de inflexión, un umbral cuyo cruce me condujo, al otro lado, a un paisaje nuevo y gratificante, que modificó de alguna manera la relación con mi propio cuerpo. No sé si, como dicen, mi cerebro aprendió a segregar endorfinas en ese momento y a disfrutar de sus efectos, o simplemente, el sentirme más ligero y más eficiente en lo que hacía me proporcionaba la motivación necesaria para tratar de hacerlo cada vez mejor. Es la época de la que guardo mejor recuerdo, en la que el medio se convirtió en un fin en sí mismo y, poco a poco, hubo una progresión en la que iba alcanzando los retos propuestos, corriendo carreras cada vez más largas, hasta el maratón, o mejorando las marcas.

Luego vino el atasco y las lesiones. Las dificultades de verdad, esas que, para superarlas, exigían una dedicación incompatible con otras tareas, un cambio de hábitos. Nunca he sido un fanático y entendí que uno no debe renunciar a lo irrenunciable para aventurarse en un camino que no conduce a un lugar concreto, un camino cuyo verdadero sentido es el recorrido, no el destino.

Por otro lado, treinta años es bastante tiempo en la vida de una persona y el efecto del paso de los años se deja notar. Uno termina por asumir las limitaciones que va imponiendo la edad y por adaptarse a la nueva situación.

Se oye mucho hablar del “happy runner”, ese corredor que no necesita un cronómetro ni un dorsal, solo un camino y unas zapatillas. Me encantaría ser un happy runner, aunque creo que en mi caso sería más un corredor resignado que un corredor feliz, o quizá un corredor felizmente resignado, pero tengo dificultades para ello.

Añoro aquel camino solitario que se perdía en el horizonte, aquel paisaje de silencio solo alterado por el jadeo de mi respiración y el golpeteo rítmico de mis zapatillas… y aquella sed de kilómetros.

Un camino y unas zapatillas, lo demás era fácil, solo había que dejar que fluyera.

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Nos gusta creer en las mentiras que nos gustan. (Ibuprofeno, la otra Vitamina I)

ibuComo nos cuenta este artículo, el científico estadounidense David Nieman investigó los efectos del uso del antiinflamatorio Ibuprofeno, tan extendido entre corredores de largas distancias y en general en el deporte, en un grupo de ultramaratonianos, para llegar a la conclusión de que no hacía nada en ese contexto, de que el supuesto efecto benéfico de la risiblemente llamada “Vitamina I” se quedaba en agua de borrajas o incluso era perjudicial para su rendimiento. Tras comunicar el resultado científicamente razonado a los interesados, éstos mostraron su intención de seguir usándolo a pesar de todo. Sigue leyendo

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Montaña y responsabilidad

Sal-TemLa trágica muerte de una montañera en la sierra de Gredos, formando parte de una salida organizada por un club de montaña, ha creado una cierta polémica de la que se han hecho eco los medios de comunicación, trasladándola a la opinión pública. Para los estamentos vinculados a la montaña, federaciones, clubes o guías de montaña, el episodio ha supuesto un motivo de reflexión más profundo. Reflexión siempre presente en este deporte, como no puede ser de otro modo cuando de lo que hablamos es de la seguridad y de la vida de quienes lo practicamos, pero que últimamente incorpora, de una manera cada vez más patente, aspectos legales y de responsabilidades derivadas de nuestros actos. Sigue leyendo

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Ciclovía Donostia-Zubieta (también en rollerski)

(Ciclovía de 120km en Bogotá)

Quién les iba a decir a algunos (bastantes) de nuestros políticos, cuando clamaban al cielo ante la descabellada idea de quitar espacio al tráfico motorizado en el paseo de La Concha, para dárselo a las bicicletas, que años después iban a hacer campaña electoral dando pedales en ese mismo espacio. La apuesta decidida de algunos en aquel momento ha permitido que hoy haya más de 16000 movimientos diarios de ciclistas en nuestra ciudad en una tendencia al alza desde 1998 (4519 movimientos/día) y que nos hayamos acostumbrado a la bicicleta de tal manera que, cuando vamos a ciudades vecinas como Irún o Bilbao, nos sorprenda su ausencia. También los comerciantes, reacios hace veinte años a esta revolución de la bicicleta y la peatonalización, terminaron convirtiéndose hace tiempo, a la vista de las bondades de estas iniciativas para la economía local. Sigue leyendo

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Villanúa

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Villanúa un mediodía de invierno

Villanúa es un lugar en el mapa y, como tal, responde a unas coordenadas objetivas y mensurables. Sin embargo, el tamiz de nuestras vivencias, anhelos e ilusiones, ofrece  siempre espectros diferentes de una misma realidad, bajo el efecto multiplicador de nuestras formas de mirar. Desde ese punto de vista, difícilmente podríamos interpretar un lugar como una realidad objetiva.

Desde hace quince años este pueblo pirenaico ha pasado a formar parte de mi geografía sentimental. Mi forma de ser hace que, más que a sus habitantes o a sus visitantes, me sienta vinculado a su paisaje, a los arroyos, las montañas, los bosques, al ulular del viento, a sus tormentas de verano o a la nieve que cae mansamente una tarde de enero. Sigue leyendo

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Clase de sexualidad

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La luz de aquella tarde otoñal, filtrada por el cielo encapotado, iluminaba con dificultad el aula de amplios ventanales desde los que se dominaba el paisaje verde en la lejanía, salpicado de caseríos y cerrado por un horizonte de montes donde las nieblas se enredaban sin escapatoria posible. Además, a finales de los sesenta las chimeneas vomitaban sin interrupción aquel humo blanco y denso que se mimetizaba en el cielo plomizo de nubes omnipresentes. Sigue leyendo

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60X60. En sus marcas

a1Ver trotar a personas mayores o incluso correr a velocidades moderadas se ha convertido en algo habitual, sobre todo si tenemos en cuenta que una buena parte de la población corredora se incorpora al pelotón en la cuarentena. Lo que es más raro es ver a gente corriendo pruebas de velocidad. Correr sesenta metros con sesenta años es una proeza admirable que yo no me siento capaz de calibrar desde mi perspectiva de corredor trotón. Sigue leyendo

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Carreras, carreras, carreras… (vídeo de Casablanca)

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El lugar que más me gusta de Somport… o quizá, del planeta.

Esta temporada invernal 2012-13 será recordada como aquélla que, contra todo pronóstico, batió récords de espesores en muchos lugares. En Somport se han llegado a medir 2,30cm de nieve, espesor nunca antes registrado según Bruno, director de la estación. Esto sucede después de un par de años de escasez, con lo que el impacto y la satisfacción han sido mayores para los aficionados. Sigue leyendo

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Puerto refugio en Hondarribia, junto al Cabo de Higuer.

Puerto RefugioComo los barcos anclados bajo el agua, las montañas se anclan en la profundidad del océano. El océano es la madre categórica de la que todo nace.

También las montañas tienen una biografía, nacen, se desarrollan, cambian, envejecen… y mueren. Sigue leyendo

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Encrucijada

El conejo

Huellas de conejo

Su mirada nerviosa escudriña en la oscuridad a uno y otro lado mientras escucha atento con el cuerpo erguido, dilata las aletas de la nariz y husmea tratando de captar algún aroma extraño, sospechoso, que el gélido viento invernal pueda transportar. De pronto, se lanza en una carrera vertiginosa durante unos metros para detenerse otra vez y repetir la maniobra. Conviene estar atento, con los sentidos alerta. Su cuerpo liviano se sostiene sobre la costra de nieve transformada donde otras criaturas, más pesadas, se hundirían sin remedio. Corre ágil por la ladera descubierta y peligrosa, fuera del bosque. Sigue leyendo

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