Petter Northug se estrena haciendo el ridículo otra vez

Portada del libro de Otto Ulseth

La semana pasada estuve con Josu en Vitoria, asistimos a una interesante charla de Enrique Cantón, psicólogo deportivo, en las I Jornadas de Psicología Deportiva que la Asociación de Federaciones Alavesas organizó en aquella ciudad. Entre otras muchas cosas interesantes, el conferenciante planteó la cuestión de la educación en valores, hizo la reflexión de que todo el mundo tenemos claro este asunto (en la teoría y muchas veces solo en la teoría) en el deporte de formación. Pero ¿qué pasa con el deporte de los adultos? ¿y en el deporte profesional?

Desgraciadamente, la frase de que “ganar no debe ser lo más importante, debe ser lo único importante”, es una especie de axioma en algunos ámbitos. El fútbol es uno de ellos. Nunca entenderé que cuando el Real Madrid, por ejemplo, visita Anoeta, se le reciba con insultos y abucheos cuando los jugadores saltan al campo. Yo, como anfitrión, debería recibir con un aplauso a quienes vienen a mi casa a jugar conmigo (además de contra mí). Puedo entender que el transcurso del juego encienda los ánimos del personal, pero recibir a alguien de esa manera me parece una humillación para el público.

Pero bueno, interpretamos que estos desplantes y malos gestos son cosas del público, del espectador ajeno a lo que es el esfuerzo sobre la arena desde la distancia de su cómoda localidad. Me gusta fijarme en los gestos de los deportistas y muchas veces (no siempre), tras el partido, por muy encarnizada que haya sido la pelea, los gestos entre los rivales son mucho más amables que lo que refleja el sentir del público y eso me reconforta.

Hay un esquiador noruego que parece un buen deportista, hábil en la técnica y de gran fortaleza física. Domina con autoridad las carreras venciendo a sus rivales con un sprint poderoso, da igual que la carrera sea corta y explosiva o larga y agónica. Se ha erigido en el rey de la especialidad, como lo fueron otros antes que él, como lo serán otros después. Pero, a diferencia de aquellos, es un rey con maneras de bufón, un payaso grotesco y maleducado, fuera de contexto, que ha olvidado que lo único que le hace grande a él, lo único, son los demás corredores que comparten la carrera. Sin ellos, sería simplemente un esquiador corriendo sobre una huella. Como tantos otros.

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2 respuestas a Petter Northug se estrena haciendo el ridículo otra vez

  1. grantomasin dijo:

    Felicidades por el artículo! El gesto de P. Northug lo he encontrado lamentable e innecesario respecto a los demas esqiadores.
    Gracias por esta publicación, que dignifica el deporte de competición.

  2. txiki plazas dijo:

    No conocía esta faceta de Northug.
    Qué pena!, porque no saber perder es una faena (perdón, iba a decir putada), pero no saber ganar es una desgracia

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