Veteranos “Pata negra”

Txiki, Txomin y Luis

Naturalmente, ser veterano no es nada meritorio, uno se sienta a esperar viendo pasar el tiempo, sin más,  y le viene. Tampoco es una desgracia, en todo caso una suerte. No se puede ser mayor sin haber sido joven, lo contrario, en cambio, suele pasar, y eso sí que es una desgracia. El uso que uno hiciera de su juventud es ya otra historia. Así que, en lo que a mí respecta, trataré de sacar provecho también de esta etapa de la vida. Para ello, tomo nota y ejemplo de los que yo llamo, los veteranos “pata negra”.

Son gente peleadora, normalmente con un historial previo de buenos deportistas. Gente tenaz y apasionada que, sobre todo, tiene la capacidad de mantener intacta la llama de la ilusión. Seguramente vieron a otros mejores relucir con más brillo y apagarse luego con el fogonazo efímero de una bengala. Ellos son de combustión lenta, pero de llama difícil de extinguir. El deporte veterano tiene cada vez mayor aceptación en el mundo y deportes como el atletismo movilizan a un número importante de gentes canosas. Pero no solo, en el esquí de fondo existe también un movimiento bien articulado y con infraestructura para celebrar unos mundiales exitosos todos los años o pruebas multitudinarias de renombre donde la mayor parte de los deportistas son mayores. No es extraño si pensamos que es un deporte muy popular en muchos países del hemisferio Norte y que implica a personas con dos condiciones muy favorables y disponibles en esa época de la vida: recursos económicos y tiempo libre.

En España vamos superando poco a poco esa idea casposa y anticuada de considerar que el deporte afecta solo a los jóvenes y tengo la impresión de que esa mirada entre desdeñosa y compasiva hacia quien practica deporte sin tener un cuerpo joven y esbelto va siendo cada vez más rara. No os lo toméis a broma, es sabido que uno de los factores que más limitan a la gente sedentaria a iniciarse en el deporte es ver su propia imagen como inapropiada para ello.

El esquí de fondo es un deporte minoritario en nuestro país. Sin embargo, lo que yo veo en las pistas es que de cada cuatro raros que lo practican, dos son veteranos o andan cerca y que las “carreras populares”, que comparten la filosofía de sus hermanas del atletismo, movilizan a una cantidad no despreciable de aficionados entre los que la mayoría, o son niños o son veteranos.

En la foto de arriba podéis ver el pódium veterano masculino de los Campeonatos de Euskadi de esquí de fondo celebrados en Belagua este fin de semana, una carrera para corredores federados. Me gusta la foto, no solo porque admiro a los tres deportistas que veis en ella, auténticos pata negra, sino porque, además, el buen rollo que transmite es absolutamente sincero. Hay un espíritu solidario y unas ganas de pasarlo bien que se palpan fácilmente en el ambiente, pero ¡ojo!, eso no quita para que los piques sean a cuchillo. Cuando un veterano se acerca a las listas de clasificaciones que cuelga la organización de cualquier carrera en el cristal de la ventana de la cafetería, no le importa quedar el 127… con tal de que fulanito haya quedado el 128 o el 212.

Yo no corrí la carrera del domingo, no me gusta el circuito de La Contienda. Soy bastante patoso, no un pata negra como los de la foto y, aunque soy un tipo tranquilo, vivo las carreras con la tensión propia de estas cosas. Si a ese estrés le añado la preocupación de tener que compartir un circuito estrecho y muy técnico con corredores que están disputando la carrera y a los que puedo molestar, el acontecimiento se convierte en algo desagradable, lejos del sentido lúdico que busco en estas actividades. Ya me ha pasado otras veces. ¿Os imagináis a un cicloturista mediocre y cincuentón corriendo una carrera de pista  con los “pros” del velódromo? no, verdad… Me da pena, porque la prueba era Campeonato de Euskadi y me hubiese gustado participar, si hubiésemos estado solo los de casa lo hubiese hecho, al menos en la prueba de clásico. Pero resulta que, además, puntuaba para la Copa de España y eso atrajo a los corredores punteros del país que no están compitiendo en el extranjero. No me arrepentí de la decisión, los organizadores trazaron el circuito más enrevesado de entre las posibles opciones, todas ellas bastante enrevesadas, y las quejas fueron numerosas. Hubo muchos atascos y pocos de los corredores que salieron a disputar se libraron de las caídas.

Como yo no salgo a disputar sino a disfrutar, otra vez será.

Para terminar, cuando los veteranos os digan que no entrenan gran cosa, que les duele aquí o allí o que no tienen tiempo, no les creáis, son excusas, cuando os digan que salen a disfrutar y no a disputar, tampoco les creáis… es mentira.

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