Paisaje íntimo

Panorámica desde el Buruntza. Acuarela 2005

En Jaizkibel, el Pirineo despierta de un sueño mecido en las profundidades del Cantábrico, dulcemente se despereza a través de una geografía de húmedas colinas, de regatas profundas y sombríos bosques. Como un mar de olas que crecen y se encrespan, yergue su anatomía cada vez con más brío de valle en valle. En el Pirineo Navarro, las moles calcáreas de su alta montaña despuntan sobre los extensos hayedos y abetales, destacando como una sucesión de penachos blancos desde el Anie hasta más allá de la Collarada, ya en el Pirineo Aragonés. A partir de aquí, el paroxismo de relieves abruptos se sucede en un caos de montañas graníticas y calizas desde el Balaitous hasta los Besiberri, coronando la cordillera en las cúspides de los grandes macizos del Monte Perdido, del Posets o las Maladetas, países de hielo y roca donde la belleza de estas montañas se manifiesta en su más adusta desnudez. El Pirineo se serena luego adentrándose en tierras catalanas, el aire huele a lavanda y a tomillo, la luminosidad del Mediterráneo invade la atmósfera y entre bosques de encinas y alcornoques, el relieve busca perezosamente el abrazo cálido de un mar acogedor, cerca de Cadaqués.

Mi tierra es la de ese Pirineo adolescente y húmedo. Hernani se sitúa en un paraje abierto de verdes colinas donde el río, tras recorrer las montañas, se remansa y dirige sus aguas en suaves meandros buscando la desembocadura en San Sebastián. Desde la cima del Buruntza, una colina en el límite entre Lasarte, Urnieta y Andoain, se ve nacer el Pirineo.

Para mí, como para el padre de mi padre cuando subía a cuidar el ganado o a cazar, Pozontarriko Lepoa es una puerta que se abre a ese mundo mágico de soledades y montañas, de densas nieblas que dejan intuir apenas un paisaje de grises infinitos. Antxista, Otsolepo, Abadekurutz. Desde Adarra hasta Mandoegi, una lluviosa mañana de primavera la melancolía toma forma mientras corro y se encarna en cada resalte del terreno, en cada vaguada, se oculta entre los helechos o brota inesperadamente de una visión fugaz tras la niebla.

Corro a menudo por esta tierra que vio crecer a mis mayores, la misma que hollaron sus pies. A veces, corriendo en la soledad de estos lugares, oigo pasos tras de mí y evito volver la mirada. Me gusta imaginar que ahí, a cierta distancia, ellos me acompañan en silencio.

(Este domingo se celebra la Urnietako Mendi Lasterketa, un medio maratón de montaña de duro perfil que recorre estos terrenos tan familiares y que sustituye a la tradicional subida al Adarra desde Urnieta, con un formato más acorde con la moda de estos tiempos. Aunque no me siento en forma, allí estaré, sin más ambición que terminar la prueba y disfrutar en la medida de lo posible, que no es poco).

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4 respuestas a Paisaje íntimo

  1. marilis dijo:

    Estas entradas las leo siempre un par de veces…No sé si sabes que, pretendidamente o no, nos regalas con ellas un paisaje, unas cuantas acuarelas y una pincelada de poesía; por lo menos, es lo que a mí me parece cuando las leo. Nunca hollaré esas cimas, ni, probablemente, las vea con mis ojos, de modo que es un lujo adivinarlas a través de tus palabras. Besos…y no te machaques mucho el domingo, por cierto: estaré en Anoeta y, espero, que con Manu…

    • Tamizados por el filtro tupido de las palabras o de unos pigmentos sobre el papel, los paisajes desmerecen. Para vivir el paisaje hay que sentirlo. El frío (o el calor), los olores, los sonidos, nuestra forma de mirar, libre y no constreñida a un plano con dos dimensiones. La poesía está ahí, no en las palabras, eso sí, hay que aprender a disfrutarla, aunque no es difícil.
      Muchas gracias por tu comentario.

  2. bakarrik dijo:

    Gutxi dira bai pintzelarekin bai hitzekin artistak direnak, eta, zuk, Rafak, argi dago edabe alkimista batetik sortu zarela. Pare bat komentario. Lehena, Buruntzari buruzkoa da. Zoritxarrez, mendi hori kapitalismo suntsitzailearen isla dugu. Alde batetik zein bestetik txikituta dago. Ezkerrean, harrobia eta autobia; eskuinean, berriz, N-1 errepidea. Beraz, desarrollismo suntsitzaileak Buruntza hanka-motza uzten gaitu. Ez idilikoa; ezer ez. Bestetik, Adarrako lasterketari buruz, lasai, nire animo artistikoak (baldin badauzkat) Pozontarri aldean entzungo dituzu. Igandera arte, artista!

    • Arrazoi dezu bai, Buruntzari buruzkoarekin, nola ukatu hanka motz dagoela. Ala ere, nik idilikoa sentitzen dut, bere tontorrean eserita, Donostiatik habiatuta arnasa baretzen dudan bitartean, ingurua begiratzen dudan bitartean, zarata nekagarriez inguratuta, bere tontorraren bakardadeaz gozatzen dudan bitartean. Nire geografi sentimentala aurrez aurre edukita. Aitonaren eskutik aurreneko aldiz igo nintzenetik, nire barneko paisaien eraikitzaileen artean ez du bere protagonismoa galdu. Santa Barbara, Oriamendi eta hainbat lekuek bezala, zuk diozun bezala, desarrollismoaren pipiak jota eta aldi berean, begiratzen jakinez gero, beraien betiko nortasuna sendo eta garbi mantentzen dituztenak hainbat bazterretan.
      Ni ere, desarrollismoaren semea naiz, nire gore-texez egindako zapatilak aitortzen duten bezala, camel bagekin batera daramaten nire telefonoak aitortzen duen bezala. Ni ere hanka motz behar ba da, Buruntza gaixoa bezala. Ez nuke nahi, ez, beste paisaien edertasunek liluratuta, hauen xarma zuhurra zapuztu.
      Ikusiko gara ba igandean, Pozontarriko inguruetan. Milesker zure komentarioarengatik eta, aldez aurretik, zure animoengatik, Andoni.

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