El octavo pasajero. Valle de Izas

La paciencia y el sentido de la oportunidad son cualidades propias de los grandes predadores. Da igual lo poderosos o implacables que sean, acechar agazapado vigilando a su presa es una actividad común que los distingue. Alien, el octavo pasajero, se ocultaba en la penumbra del módulo de carga de la Nostromo, refugiado entre el laberinto de tubos y manojos de cables que surcaban el techo… y esperaba. La candidez o la ignorancia de sus presas facilita mucho la labor de los predadores, obviamente.

A la salida de la silla Canal Roya, en Astún, el panorama que se extiende ante el visitante es formidable: con la Canal Roya a los pies, una primera línea de hermosas montañas cierran el horizonte desde el Anayet hasta la Moleta, con la Collarada asomando su cúspide cimera y, al otro lado del valle del Aragón, el macizo del Aspe.

– ¿Papá, qué montaña es esa?- el niño señala al Anayet con una mano mientras se acomoda los bastones.

– ¿Eso? Son los Pirineos, hijo.

Ambos dan por satisfactoria la respuesta y se dejan llevar por la gravedad describiendo suaves giros sobre los dos dedos de nieve polvo que cubren la pista preparada. No es la primera vez que esquían, seguramente tampoco es la primera vez que se deslizan por las laderas del circo de Astún. Probablemente conozcan cada prominencia del relieve de este lugar mucho mejor que yo, visitante ocasional…

Esta mañana he salido del col de Ladrones, camino del Valle de Izas, remontando la senda entre el precioso bosque decorado de servales cargados de frutos. Luego el valle se abre en un espacio de grandes dimensiones, donde los extensos prados de montaña sirven de alimento a cuatro vacas. El viento del Suroeste empuja con fuerza las densas nubes que circulan a gran velocidad por las cimas. Descarto mi idea inicial de recorrer el cresterío entre la Moleta y la Pala de Ip, el viento allí debe ser realmente desagradable hoy, y decido quedarme aquí y visitar el Campanal de Izas, dando un agradable paseo por la ladera protegida a sotavento.

El Campanal de Izas es un gendarme desgajado de la arista que desciende de la cara Norte de la Pala de Ip. Una formación rocosa de unos cincuenta metros, en forma de campana,  que desde su atalaya domina la vasta extensión de este valle. Está acompañada de otras agujas y bloques de formas curiosas, hay uno enorme, apoyado sobre dos patas formando un curioso arco. Si lo observamos de cerca, veremos los agrietamientos de estos endebles soportes, que cederán un día para dejar correr el bloque ladera abajo. Ese día mejor no andar por allí, quedáis advertidos.

El Campanal de Izas está en mi memoria unido a un viejo número de la revista del CD Navarra, en blanco y negro, donde se relataba en un artículo una de las primeras ascensiones, en la que participó, supongo que sería el autor del texto, Marcos Feliu, uno de los referentes más importantes de la escalada de aquella época en Navarra. Hablo de los años 70, no sé si la gente seguirá escalando esta aguja, quizá esté ya “descatalogada” del circuito de destinos apetecibles: casi tres horas de aproximación y cincuenta metros de roca de calidad dudosa no suenan muy atractivos. El valle, sin embargo, ha cobrado protagonismo por sus escaladas en hielo en las paredes de Iserias, bastante más próximas al coche y muy del gusto de los escaladores modernos.

Ante este panorama de rocas de formas grotescas e imposibles, me siento y miro… los prados y el curso del torrente, la estrecha embocadura del valle en forma de v, las laderas rojas de enfrente. A mi espalda, la imponente pared Norte de la Pala de Ip, la cabaña de la Vuelta de Iserias, diminuta, en su balcón de vistas prodigiosas y cerrando la cabecera del valle en primer plano, con los Infiernos y el resto de picos de Panticosa detrás, los suaves collados que comunican con el vecino de Tena, zona de paso natural entre valles.

Ahí, en uno de esos collados, el de Izas, el octavo pasajero asoma, con disimulo, su hocico repugnante. Y espera…

No me voy a extender en la explicación del proyecto o proyectos que, durante los últimos años, se han barajado para ampliar la superficie esquiable de las estaciones de esquí contiguas a través de los valles de Canal Roya o éste de Izas, están en las hemerotecas y en Internet hay abundante información sobre ello. No quiero argumentar, me entristece, me cansa, me aburre gastar energía en lo obvio.

Hay humanos abducidos por el octavo pasajero que, interesadamente a veces, por ignorancia supina otras o por soberana gilipollez, alimentan, jalean y abren paso a la bestia. Da igual el color de los políticos, cuando les toca a ellos, argumentan con el empleo, en valles donde desde hace décadas se roza el pleno empleo y se contrata mano de obra foránea para la hostelería y la construcción. Se argumenta contra el sentido común y contra la dignidad de los habitantes de estos valles de pueblos vacíos recién urbanizados cuando se apuesta todo a un solo boleto, en lugar de buscar la racionalización de los recursos disponibles, que giran indefectiblemente alrededor del paisaje. Como en todo, hay excepciones que han entendido el reto del futuro de otra manera, pero siguen siendo una minoría. Y se argumenta desde la estupidez y el egoísmo, cuando se reclaman más km esquiables para el parque de atracciones, sin preocuparse de las consecuencias.

Entiendo, como dice mi amiga Puri, que es más rentable pero, sobre todo más cómodo, cuidar del turista que de la vaca. Pero se puede hacer de otra manera. En este Universo la flecha del tiempo solo va en una dirección. El camino andado no se puede desandar, es mentira. Ese camino de regreso siempre será un camino nuevo, diferente. Mis nietos, o los nietos de mis nietos verán, sentados aquí, a los pies del Campanal de Izas, un paisaje diferente, desprovisto de su valor que es la desnudez, lo verán lleno de cables, de pilonas como la que asoma en el collado de Izas su hocico repugnante, lleno de edificios, de máquinas, de ruido…

Cuando el Tribunal Supremo dio, hace poco, su aprobación para que todas estas barbaridades puedan un día materializarse, un amigo montañero pretendía tranquilizarme con el argumento de que no hay dinero para estos proyectos.  Candidez más que ignorancia, en este caso. Es verdad que hoy no hay dinero, pero he visto subir y bajar la marea muchas veces y sé que algún siervo del octavo pasajero habrá guardado ese proyecto y la resolución del Supremo en un cajón, esperando el día. Paciencia y sentido de la oportunidad.

Mientras nos dejen, sigamos disfrutando de estos paisajes. El valle de Izas y el de Canal Roya son lugares magníficos para el senderismo tranquilo, familiar. Por el paisaje, por sus relieves amables. El lugar ideal para que ese niño descubra que los picos tienen nombre propio, no solo los picos, que, a veces, hasta las piedras como el Campanal de Izas tienen nombre y, por supuesto, los valles y vallecitos, los collados, los ibones, los lugares donde el torrente se remansa formando meandros entre praderas llanas o donde se precipita en impetuosas cascadas. Quizá ese niño, cuando sea adulto y el octavo pasajero vea su oportunidad, sepa qué va a perder, además de lo que pueda ganar y sepa juzgar bajo la luz del conocimiento.

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3 respuestas a El octavo pasajero. Valle de Izas

  1. Joseba dijo:

    Ez nekatu, ez, argumentatzen, Rafa. Zortzigarren bidaiari hori, izan ere, astakilo itsua da eta bost axola zaizkio arrazoiak. Indarraren arrazoia izango du bere alde, sekula ez arrazoiaren indarra. Baina ezin izango du ezer egin hire kontakizunen edertasunaren kontra. Hire kontaerak, izan ere, jende asko irabazi gaitu, desarrazoi itxuragabearen kontra, naturaz gozatzeko erak erakutsiz. Harrapakariak bezala, harrapakinak ere jakiten du, batzuetan, pazientzia izaten; eta egokiera ona iristean, harrapakiari txiri egiten. Segi gauzak kontatzen, irakurriko ditugu-eta.

  2. Milesker, Joseba, niregan jarritako hitz ederrengatik. Ea noizbait horrelako lekuen edertasunez elkarrekin gozatzeko aukerarik izaten al dugun.
    Ondo izan!

  3. Cualquier situación lleva a algunos siempre a la misma conclusión: si sobra porque sobra y si falta dinero, porque es la solución a las penalidades, en este caso del Valle del Aragón ante el riesgo de cierre de Candanchú. Otras consideraciones, como optimizar lo que tenemos hecho o, precisamente, sin hacer, no son tenidas en cuenta, solo sirve la estrategia de huir hacia adelante, los hay que no quieren aprender la lección (o no les conviene): http://www.nevasport.com/noticias/art/37369/Candanchu-mueve-26-millones-de-euros-cada-temporada/

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