La libertad sexual

beso atletas rusas

Foto Reuters

La libertad sexual es una de las libertades más básicas. Si no somos libres en eso, no lo podemos ser en absoluto. Los recientes acontecimientos en los últimos Ctos del Mundo de atletismo, celebrados en Rusia, han devuelto a los titulares una problemática social existente de manera más o menos velada en las sociedades modernas tanto como en las tradicionales.

Cuando la elección sexual trasciende la esfera privada y la sociedad se arroga el derecho de imponer en este asunto unas pautas en nombre de la religión o de la ética, da igual, estamos ante una imposición inaceptable, no es casualidad que, precisamente, las culturas más reaccionarias y basadas en la sublimación de valores supraindividuales, aquellas para las que el ciudadano no es más que un peón dentro de una jerarquía o esquema superior (llámese Nación, Estado, Raza o Religión), sean precisamente las más temerosas ante el ejercicio, o la manifestación pública del ejercicio, de una de las libertades básicas del individuo, la elección de la forma en la que hace uso de su sexualidad, y con quién.

Uno podría preguntarse qué tiene que ver esto con el deporte, cómo es que el tema ha adquirido esta difusión, precisamente ante un acontecimiento deportivo. Aparte del hecho de las circunstancias concretas, de que tras una hipotética propuesta de boicot a los JJOO de Invierno en Sochi por el endurecimiento de la normativa en Rusia sobre este asunto, haya sido una de sus atletas más emblemáticas la encargada de vocear en defensa del establishment, al estilo genuino de los órganos de propaganda del antiguo régimen y de que las dos relevistas de la foto, también rusas, hayan querido dejar clara también su opinión, creo que la libertad de elección de nuestra sexualidad tiene que ver, y mucho, con el deporte.

Y lo creo sencillamente porque ambas, la práctica de nuestra sexualidad como la práctica del deporte, son actividades que atañen a nuestro cuerpo… y caen bajo la jurisdicción de nuestra libertad/responsabilidad individual. El deporte es una fuente de placer y satisfacción que yo obtengo con mi propio cuerpo, muchas veces de manera compartida, que no puede ser así si no es libremente ejercida (y con quien líbremente lo desee) y en la que nadie puede, o debería poder, dictar lo que es o no placentero, más que yo.

Igual que la sexualidad.

¡Ah!… ¿O es que hay alguien que piensa que la sexualidad es otra cosa?

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