Una cerveza y la conversación tranquila

aa-001Para alguien de vocación solitaria como yo, implicarse en las tareas directivas de un colectivo, como es el caso del Club Vasco de Camping, es una fuente de conflicto. Algo que te empuja a relacionarte con gente, con todo lo que ello implica, entre otras cosas sentirte, de manera inevitable, emocionalmente vinculado a personas que antes no conocías, o conocías de manera muy superficial y lejana.

A medida que tus relaciones crecen, tu vida se enriquece con lo que esas relaciones aportan, pero también te vuelves más vulnerable. Abrir nuevas compuertas supone que la vida inunda todos los resquicios, para bien y para mal, colándose como una marea incontenible que humedece las costuras del alma.

En estas cosas de la montaña uno trata de prepararse (aunque inútilmente) para la pérdida. Sabes que la muerte acecha, lo has vivido otras veces y lo piensas, lo he pensado muchas veces: el Club Vasco de Camping tiene casi cuatro mil socios, un día volverá a pasar…

Uno trata de prepararse para la avalancha, para la roca podrida que se salió de su lugar, para el resbalón inoportuno. Pero no para la puta rueda de camión tendida en medio de la carretera.

Lo que uno no espera es esta dosis abrumadora de desgracia. Cuatro personas en un ámbito y lugar tan concretos, con sus redes de relaciones entrelazadas, tejen una red extensa y profunda que atrapa en el dolor y la desolación a un colectivo grande de personas.

Siento una tristeza enorme, a Bernard no lo conocía, a Iñaki y Joxi simplemente de vista por el Club, a Andoni de tareas directivas, tras un cruce de correos referidos a la Altitoy, se despedía diciendo: “Lo mejor serà hablarlo con una cerveza tranquilos… lo hablaremos cuando vuelva de Chile”.

Ninguno de ellos era mi amigo. Pero eran amigos de mis amigos y he percibido en ellos la tristeza profunda y la huella de la desolación.

Una puta rueda de camión nos robó esa cerveza y la conversación tranquila. A otros les robó un padre, un marido, un hijo, un amigo… siento una tristeza enorme.

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4 respuestas a Una cerveza y la conversación tranquila

  1. Yo siento esa misma tristeza enorme…, y una inmensa rabia por esa puta rueda de camion en medio de la autopista…, en medio de la vida.
    Eskerrikasko Rafa por plasmarlo tan sentida y pragmaticamente…, me alineo totalmente con tu post.

  2. eizagirre dijo:

    Se me ha puesto la piel de gallina Rafa, y comparto tus palabras.

  3. Jaione dijo:

    Mila esker Rafa por tus palabras tan sentidas

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