La encrucijada. Un entrenador de medio pelo

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Marxa Beret 2014. Foto: Rafa Hernández

Esta mañana he leído un post sobre entrenamiento del blog +Rendimiento, que enlazaba Andu en su muro de fb. Un post titulado “Reconocer a un entrenador de medio pelo”. El título me ha llevado a su lectura, porque estoy un poco “sensible” con el tema.

Hace ya cuatro años que Josu me pidió que “le entrenara”, o más bien, como a mí me gusta decirlo, “que le ayudara en sus entrenamientos”. Obviamente, yo le expuse toda clase de objeciones, referidas a mis limitaciones como entrenador: sencillamente, yo no soy un entrenador. Pese a todo, su confianza en mí y su entusiasmo, unidos al afecto que siento por los chavales del equipo de esquí de fondo del Club, y especialmente por él, me llevaron a iniciar la exploración de un nuevo camino juntos, un camino en el que he aprendido tanto o más que él. Después de toda una vida de deportista, aunque mediocre, uno aprende a sacar conclusiones sobre su propio entrenamiento, en mi caso, además, siempre me ha gustado documentarme sobre lo que hacía, desde la base de mis conocimientos médicos, para entender cómo funciona la lógica de la mejora del rendimiento deportivo. A partir de la relación con Josu traté de profundizar en esos conocimientos, entre otras cosas hice un master de entrenamiento online para tratar de ordenar las ideas y dediqué muchas horas de mi tiempo a una actividad apasionante.

No sé hasta qué punto en la mejora de Josu como deportista en las dos disciplinas que mejor se le dan, el esquí de fondo y la carrera a pie, puede haber algo que se deba a mi contribución. No se lo preguntéis a él: no es nada objetivo. Si yo hago ese ejercicio de objetividad, pienso que algo hay (si me dejo llevar por mis propias inseguridades, creo que nada, o casi nada). Lo que pueda haber se debe, en todo caso, a esa confianza, a esa mano tendida que le ha servido de apoyo durante estos años. El esquí de fondo es un deporte complejo, en el que la elección y preparación del material juega un papel determinante, además de la simple preparación física y la técnica. En eso también ha habido muchos momentos de satisfacción como de frustración (por suerte más de los primeros), como corresponde en este juego apasionante que compartimos con otros esquiadores y sus skimen.

Todo esto nos ha llevado a que el nivel de conocimientos de ambos sea muy parecido (él es estudiante de último curso de IVEF y se supone que su acceso a la información pertinente no está limitada). Josu ha adquirido una gran experiencia en las rutinas de entrenamiento que aplica, con criterio, en su vida diaria. Aunque no hay duda de que, obviamente, la del entrenador es una mirada externa necesaria, que debe contribuir a la mejora de esos criterios.

Sin embargo, llegados a este punto las dudas sobre mi papel en esta historia se acrecientan. Simplemente porque siento, a veces, que puedo ser más un lastre que un apoyo. Que debería buscar un nivel más alto de competencia que está fuera de mi alcance. Frente a alguien con la dedicación y el entusiasmo de Josu, no entregarme al cien por cien, me parece una traición en cierto modo.

Todo esto me hace sentir que he llegado a una situación de crisis, a una encrucijada y a enfrentarme a la evidencia de ser un entrenador de medio pelo.

Así que cuando he visto el artículo al que me refería al inicio de este post, lo he leído temeroso, esperando ser retratado en esas líneas, preparándome para el jarro de agua fría que iba a dejar en evidencia todas mis carencias.

Sin embargo, el artículo me ha hecho recordar que, por encima de las competencias técnicas, hay algo mucho más básico y fundamental en la relación entre un deportista y su entrenador y que quizá yo había olvidado, focalizando mi atención en cuestiones específicas. Quizá esa mano tendida y esa confianza a la que me refería antes son las verdaderas claves que deba buscar para ser un buen entrenador, o un buen amigo en quien confiar, o un buen compañero de viaje, o lo que quiera que yo quiera ser realmente, o que él necesite para seguir creciendo como deportista.

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4 respuestas a La encrucijada. Un entrenador de medio pelo

  1. Marcos dijo:

    Hola. “Buceando” en las estadísticas de mi blog, http://www.masrendimiento.es he llegado hasta aquí y celebro que mi reflexión te haya ayudado. hace falta más gente así, reflexiva y de “buena pasta”
    Un saludo y suerte.

    • Muchas gracias por tu comentario, Marcos, y muchas gracias por iluminar a través de tu blog a los “francotiradores” que, a veces con más voluntad que acierto, deambulamos por el apasionante mundo del deporte aficionado.

  2. Joseba dijo:

    Beste ikuspegi batetik idazten dut nik, Rafa, noski. Kirolari afizionatu gisa dudan ibilbidearen parte handi batean lagun izan haut. Eta, kirolzale modura, nire kirolzaletasuna handitzeko eta kirolzaletasunaz gehiago disfrutatzeko klabea izan haiz. Kirol-lagun bezala, inposible hoberik egotea. Eta ez naiz adiskidetasunari bakarrik ari, bazik eta kirola bizitzeko moduari buruz: prestakuntza, esfortzua, mendia, bizikleta, abentura… bizitzeko moduaz. Gurea ez da kirol errendimenduari begirakoa izan. Baina kirol errendimendua hobetzeko ere, ez dut zalantzarik hire ekarpena bikaina izango zaiola Josuri. Formazio eta kultura zientifikoa, jakinmina etengabea, dokumentatzea, esperientzia… horiek eta gehiago eskaintzen dizkiok eta.

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