A hombros de gigantes

Lavillenie

Foto: AP

El deporte es una excelente metáfora de la vida y nos ofrece, a veces, imágenes cargadas de significado como ésta, que no me he podido resistir a traer a viejaszapaptillas. En ella, el gran Sergey Bubka parece mostrar a un emocionado y casi incrédulo Renaud Lavillenie, la marca que acaba de realizar superando su récord: -Créetelo, chaval, parece decirle.

Veintiún años después de que el saltador ruso superara el listón a 6,15m del suelo, Renaud Lavillenie saltó el sábado en Ucrania 6,16m, nuevo récord en pista cubierta y la altura más grande jamás saltada (el récord al aire libre, también de Bubka, claro, está en 6,14m).

Isaac Newton escribía a un colega, en una famosa carta, aquello de que “si he llegado a ver más lejos, es porque me he subido a hombros de gigantes”, tomando prestada la cita. Esta frase, uno de los escasos gestos de humildad del genio que la Historia retrata como un hombre arrogante, es una metáfora que define la evolución del conocimiento, tanto como otros muchos aspectos de los quehaceres de una criatura social como el ser humano.

No hay duda de que Renaud Lavillenie ha podido llevar a cabo su gesta porque otros le precedieron, apoyando su talento deportivo extraordinario sobre los hombros de gigantes. Uno de ellos, el que está junto a él.

Hay una pregunta tópica que los periodistas repiten en estas situaciones, dirigida en este caso al ruso: ¿cómo se siente usted tras perder el récord del mundo? Es una pregunta hecha como esperando recoger la frustración del entrevistado. Normalmente no suele ser así, salvo que pierdas el récord en el siguiente salto (ha solido pasar). Estoy convencido de que, veintiún años después, Sergey Bubka, grande entre los grandes, se ha sentido feliz porque los acontecimientos han corroborado el hecho de que él forma parte de una cadena, esa cadena de  gigantes que se apoyan en los hombros de otros gigantes, para que el ser humano avance.

Eso es lo que la imagen refleja para mí.

Por desgracia, al mismo tiempo que se producía esa escena, otro ser, también humano, lanzaba una bomba de humo al césped de un campo de fútbol, seguramente porque su equipo iba perdiendo. Luces y sombras. Eso también forma parte de nuestra naturaleza humana.

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Una respuesta a A hombros de gigantes

  1. Egia esan Bubkak azaltzen duen aktitudea beste “record” bat lortuko balu bezela baloratzekoa da nere ustez…, argazki eta post esanguratsua!!!

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