Montaña y responsabilidad, 2ª parte.

112“La Audiencia Provincial de Ávila ha archivado la causa contra el presidente del Club Alpino de Bilbao, imputado por homicidio imprudente a raíz del fallecimiento de una montañera por hipotermia durante una travesía en la sierra de Gredos, en marzo de 2013.”

Así comienza la noticia que, tras repasar los acontecimientos de ese fatídico día, explica la sentencia tajante de los tribunales, considerando que el imputado no tenía “posición de garante” sobre la excursionista ni se ha demostrado que incurriera en una “conducta imprudente” o “negligencia alguna”.

Me gustaría leer, durante los próximos días, el comentario sobre esta sentencia por parte de aquellos que se apresuraron a juzgar la actitud de los organizadores de la excursión de irresponsable y que, además, hacían extensiva esta actitud, desde una perspectiva egoísta y carente de rigor, a la mayoría de los clubes que organizamos actividades montañeras sin el concurso de profesionales titulados.

En este artículo del diario El País, profesionales de la montaña cuestionaban el papel de aquellos que, no contando con titulación, osan organizar y acompañar a otros en sus actividades. Había a mi juicio en aquellos comentarios mucho de interés corporativo y poco de análisis constructivo y sincero sobre el papel de los clubes de montaña. No fueron las únicas voces que se alzaron contra las asociaciones que, de forma desinteresada, organizamos este tipo de actividades para nuestros miembros o para la ciudadanía en general, algunas de nuestro entorno cercano. Entre todos se despertó un debate que, aunque interesadamente avivado al hilo de este caso, debe ser bienvenido si sirve para que reflexionemos sobre lo que hacemos, sobre cómo lo hacemos y, no menos importante, para quién lo hacemos. En el contexto de ese debate, la Federación Vasca de Montaña se puso en contacto con el CVCE y aportamos con ellos nuestro criterio coincidente en un programa de debate de EITB, con la participación de Antxon Burcio, director técnico de la EMF, además de guía de montaña y Txema Garay, presidente del CVCE.

Creo que las críticas por parte de algunos profesionales de la montaña no fueron limpias, como expresé en otro post de viejaszapatillas.com, o no fueron bien dirigidas. Una cosa es el intrusismo profesional en el ámbito de los guías de montaña, por parte de personas sin la titulación, los conocimientos, ni las garantías necesarias, hecho absolutamente condenable, y otra muy distinta la actividad promovida por los clubes de montaña entre sus asociados de una manera desinteresada y que es su única razón de ser. Es más, creo que ambas actividades, la profesional y la voluntaria/asociativa, son absolutamente compatibles y mutuamente beneficiosas. Solo desde una perspectiva muy miope pueden ser vistas como antagónicas. Esos guías que tanto se quejan tienen un magnífico mercado potencial en las asociaciones montañeras, siempre que sepan, además de hacer bien su trabajo, hacer atractivos sus servicios para venderse a dicha “clientela”. En contraposición, creo también que la mayoría de los clubes organizamos nuestras actividades desde la responsabilidad, haciendo uso del caudal de experiencia y conocimiento de los miembros más preparados que estén dispuestos a compartir. Cuando no alcanzamos, recurrimos a los profesionales.

Cuando ocurrió el accidente de Gredos hubo quienes no perdieron el tiempo para subirse a la ola generada, valiéndose de noticias imprecisas e información superficial, hasta señalar a los culpables en este caso y atreverse, incluso, a explicarlo como resultado de un contexto más general. Más de un año después, la Justicia, tras recabar la información pertinente y detallada y escuchar a las partes, ha dejado en evidencia lo desacertado de aquellas acusaciones. ¿Habrá alguien que se disculpe?

Yo, desde mi club de montaña, seguiré promoviendo y apoyando las actividades para mis amigos, compañeros de club o ciudadanos en general, con el convencimiento de que nuestro esfuerzo va en la dirección correcta, que no es otra que la de evitar que, accidentes desafortunados como el que se cobró la vida de esta montañera en Gredos, vuelvan a suceder en el transcurso de nuestras salidas montañeras.

Termino como terminé el anterior post sobre este tema: lo que debemos buscar entre todos, federaciones, clubes o profesionales de la montaña es el bien común, no solo el interés personal o corporativo de nuestro gremio, mucho menos lanzando dardos envenenados a los demás, aprovechando el viento tristemente favorable.

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