Basura de ciclismo

Basura en S Miguel-001

Foto: Ekaitz Gartziandia

Era verano de 1976, nuestra conciencia sobre la conservación del entorno, especialmente de uno frágil como el de la montaña, comenzaba a despertar. Éramos montañeros: de alguna manera, en la medida en que frecuentábamos, valorábamos y amábamos la actividad en un entorno natural, éramos más reactivos a su deterioro, más sensibles a su conservación. En la cima del Ori Imanol se comía un quesito “El Caserío”, cuando una ráfaga de viento arrastró el papel de plata que lo envolvía, sujeto con la punta de los dedos para no pringarse…

La bronca que le montó un montañero francés que nos observaba, sentado a dos metros, fue antológica. Imanol apenas encontraba las palabras para justificar su torpeza, balbuceando muerto de la vergüenza. A mí, aquella escena se me quedó grabada y creo que todavía, cuando se me escapa algún pequeño papel en el monte (el otro día me pasó con una bolsa de plástico en la Canal Roya) corro con desesperación hasta alcanzarlo, por muy lejos que tenga que ir y, si no lo alcanzo, el recuerdo de tamaña dejadez y el del francés mal encarado, no dejan de torturarme durante un buen rato.

Tampoco aguanto el discurso de quienes justifican dejar la monda de la manzana o la piel del plátano argumentando que es “orgánico”, cuando lo que es, es “marrano”: al monte, lo que es del monte, si podemos pasar de puntillas, mejor.

Esta sensibilidad se ha ido extendiendo poco a poco, se ha ido reforzando con argumentos científicos, divulgando con campañas de concienciación y ha ido rebasando su ámbito de aplicación fuera de los entornos protegidos. Afortunadamente. Sin embargo, en estos cuarenta años desde el desafortunado descuido de Imanol, ese entorno natural se ha ido masificando, aumentando en progresión geométrica el riesgo de impacto. Desgraciadamente, vemos basura acumulada todos los días en lugares de acceso restringido, única y exclusivamente a montañeros cualificados.

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La foto que encabeza este post la habréis visto probablemente en los medios. Refleja el estado en el que quedó la carretera de acceso a San Miguel de Aralar desde Uharte Arakil, tras la celebración de la etapa de la Vuelta Ciclista a España que terminó sobre aquellas duras rampas en un entorno de montaña, la semana pasada.

No me voy a molestar en aplicar calificativos, la imagen es suficiente. Pero me gustaría hacer una reflexión sobre algo que pienso desde hace muchos años y que, aunque alguien piense que de soslayo, creo que viene a cuento. Ya sé que son los aficionados a pie de carretera quienes han dejado la casi totalidad de esa basura, pero ¿por qué cuando veo etapas de ciclismo profesional de carretera en televisión, tengo que aguantar la vergüenza de que los corredores, tras tomarse una barrita energética o un gel, tiren los envoltorios a la cuneta? ¿por qué no se los meten por el…, en el bolsillo del maillot? ¿no se puede establecer una normativa al respecto?

Recuerdo que hace años los profesionales se negaban sistemática y tajantemente a llevar casco, por mucho que a los más jóvenes os suene raro, incluso hubo una época en la que se les obligaba hasta aficionados, cuando uno se hacía profesional ¡se quitaba el casco!: todo un símbolo de distinción. En la medida que empezaron ellos, los cicloturistas se veían mejor con casco cuando se miraban en el espejo, antes de salir de casa.

Sabemos perfectamente el efecto ejemplificador y de imitación que producen las actitudes de las figuras admiradas por la legión de seguidores. No hay más que ver la cantidad de cicloturistas que practican la insana e incómoda (no voy a decir antiestética, porque eso es, efectivamente, cuestión de gustos) costumbre de depilarse, simplemente para tener una imagen más acorde con sus ídolos, para ser más “pro”. Igualmente, ser “pro” implica tomarse la barrita sin perder la posición aerodinámica ni la cadencia de pedaleo y dejar que el envoltorio vuele al viento mientras aprietas para no perder un segundo o, ¡qué más da!, simplemente tiras la cáscara del plátano porque es más cómodo y es lo que has visto hacer una y otra vez. No es broma, una prueba cicloturista como la Quebrantahuesos deja tras de sí, en las cunetas, una estela ingente de basura procedente de los participantes.

En las orillas de la carretera de San Miguel, el otro día, se congregaron varios miles de aficionados, muchos de ellos serían cicloturistas, otros simples seguidores del ciclismo, pero había un buen grupo de ambos que tenían algo más en común: su falta absoluta de educación.

Espero y supongo que los organizadores del evento se ocuparán de limpiar las orillas de esa carretera. Por cierto, quien no conozca el lugar puede pensar que se trata de una carretera al uso, con el tráfico suficiente para que los vehículos a motor se hayan adueñado del lugar. Nada más lejos de la realidad, la pista de cemento de uso ganadero por la que se metió la carrera era muy poco transitada hasta ahora, atravesando lugares de media montaña ajenos al tráfico en el entorno de la Sierra de Aralar. Ocurre como con la subida a Bordako Tontorra en el final de la Clásica de San Sebastián, pero multiplicado por diez. Personalmente, tengo muchos prejuicios sobre este tipo de “invasiones bárbaras” de lugares que tienen en su soledad y aislamiento, precisamente, un valor añadido.

Me gustaría que el poder de influencia de los medios sirviera para educar a una masa de aficionados muy importante en unos valores tan necesarios. Porque, a donde ningún organizador va a ir a limpiar es al lugar donde el cicloturista que sale a practicar este bellísimo deporte por su cuenta, deja caer su porquería. Por eso, la próxima vez que vayas en bici y tires cualquier cosa a la cuneta, piensa en esto: ¡eres un puto marrano!

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4 respuestas a Basura de ciclismo

  1. andoni dijo:

    Kaixo Rafa, estoy de acuerdo contigo.
    Hoy a la mañana he ido a Sn Miguel, no podía reprimirme.
    Quería ver cómo ha quedado todo.
    Para tranquilidad de todos y todas, lo han limpiado aunque todavía hay algún trozo de plástico por el bosque, en fin.
    Estaba precioso, tranquilidad, con nieblas y buen tiempo.
    Todavía me pregunto por qué dejamos tanta mierda tirada en este y otros lugares tan impresionantes.
    Hay unos 9 contenedores, pero es que no tenía que haber ninguno, nos tenemos que dar cuenta de que si subes algo a allí arriba,te lo tienes que llevar allá abajo.
    Si coges la lata de casa te la llevas a casa y allí la tiras.
    Si la compras en el bar la dejas en el bar y así con toda la mierda que llevamos.
    Me gustaría saber si la dichosa “vuelta” pasa por el portal de la casa de cada uno de nosotros nos gustaría que lo dejásemos echo un cristo.
    Lo de los ciclista y los boptellines bonito ejemplo.
    Por qué somos tan guarros ?.
    Bueno, por mi parte dejo el tema zanjado e imploro a Mari, Basajaun, Basandere, Herensuge, Galtzagorris, todas las lamias de Euskal herria y demás genios que impidan que el año que viene vuelva a pasar semejante guarrería.
    Agur.

    • Gracias por tu comentario, Andoni. Es tranquilizador saber que han pasado a limpiar… y preocupante, como dices, que la gente no sea consciente de que nadie debería tener que limpiar tu basura allí arriba, que lo que subes, tiene que bajar contigo.
      ¡Un abrazo!

  2. pedro dijo:

    Aupa ahí!
    Estoy muy de acuerdo con lo que dices. Personalmente ando en bici en verano y me guardo todos los envoltorios para tirarlos en una papelera cuando paro a rellenar el botellin, o en su caso al llegar a casa. Este año en la retransmisión del tour decían que los ciclistas tenían que guardarse todos los envoltorios y tirarlos en las zonas de avituallamiento, donde había gente que los recogía. No sé si lo harán en el resto de pruebas, pero estaría bien que cundiera el ejemplo, tanto en pros como en cicloturistas.
    Hace dos o tres años recuerdo que subí Jaizkibel casi una semana después de la Clásica y daba pena, daban ganas de llorar. Pero es lo que pasa cuando juntas a un montón de hooligans, da igual que sean de ciclismo, fútbol o baloncesto. Un hooligan es un hooligan. En castellano se dice gamberro.
    Me gusta mucho tu blog. Un saludo.

    • Hola Pedro, hace años que no sigo con detalle el ciclismo en televisión y me alegra mucho escuchar que ese tipo de iniciativas, las de guardarse los envoltorios para tirarlos en lugares previamente establecidos, se empiezan a considerar.
      Muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te guste el blog.
      ¡Saludos!

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