¡Ya te digo que se mueve!

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foto: Martin Elorza

Aunque a veces se nos olvida, de vez en cuando la montaña se encarga de recordarnos que es dinámica, que su aparente inmovilidad es solo una cuestión de perspectiva temporal. Las devastadoras consecuencias de las riadas de junio de 2013 en la vertiente Norte pirenaica fueron un ejemplo a gran escala. Aunque de menores dimensiones, fenómenos así se repiten constantemente.

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Pedrusco a pie de vías. ¿De dónde vino?

Martin Elorza nos muestra en su blog las consecuencias del desprendimiento reciente junto a la escuela de escalada de Puntas, en Pasajes de San Juan, justo a la entrada de la bocana del puerto. Esta pequeña escuela de arenisca, con vías perfectas para la iniciación, es un lugar encantador junto al mar en el que pasar una tarde relajada. Digamos que está en las antípodas de lo que podemos entender como un entorno de montaña severo y agreste, de esos que intimidan por sus dimensiones, por la dureza del paisaje o por su aislamiento. Podríamos definir Puntas, a priori, como “un lugar amable”. Por eso, la foto de Martin me ha impresionado más si cabe. ¿Os imagináis andar por allí cuando toda esa roca se desmorona?

Stig y compañía, del Club Vasco de Camping, equiparon las vías de esta escuela hace unos años, podéis ver la descripción y los croquis aquí. Da la impresión de que el desprendimiento ha podido afectar a las vías de más a la derecha. Puntas es un lugar muy frecuentado por escaladores (también por paseantes y pescadores) de la zona que busquen grado fácil, sin complicaciones, además, el paseo desde San Juan es una delicia y si a la vuelta hay tiempo para una botella de sidra y unas sardinas asadas en la cantina, a mitad de camino, ni te digo.

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Puntas desde el Faro de la Plata hace mes y medio.

De todas formas, se trata de una ladera bastante inestable, no hace mucho hubo otro desprendimiento, más alejado de las vías, que cortó el sendero y obligaba a dar un pequeño rodeo, supongo que esta vez la avalancha de rocas habrá tenido que ver con las lluvias de este pasado fin de semana, que descargaron con ganas, en forma de nieve en altitud y de lluvias, en algunos momentos torrenciales, en cotas bajas.

Este tipo de cosas nos recuerdan que el entorno en el que practicamos los deportes de montaña no es un escenario inerte pese a las apariencias, que a veces tiene algo que decir. Y, la verdad, cuando lo hace es siempre con voz estruendosa.

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