¿Un deporte de chicas?

Captura

Sara peleando un balón

Mientras esboza un gesto mitad de pitorreo, mitad de disgusto, Sara protesta: “Dice Julen que le dolía el tobillo, Aimar que ayer estuvo de viaje y Luken que no se ha atado bien la zapatilla… ¿qué se creen, que soy tonta? ¿Que no me he dado cuenta de que están picados porque les he ganado y soy una chica?” Está a punto de cumplir diez años y empieza a darse cuenta de que, como chica que es, se esperan de ella desempeños diferentes a los de los chicos.

Ella, cuando le piden que corra como una chica, como en el famoso vídeo, lo hace con entusiasmo. Con entusiasmo y eficacia, tanta como sus compañeros del género masculino, parece ser que, a veces, más. Cuando ha visto a su hermano mayor jugar al fútbol desde que tiene recuerdos, ha dicho que ella también quiere. Y no entiende un no por respuesta, porque cree que lo justo es que sea ella quien elija y no la sociedad sujeta a sus convencionalismos. Cuando su familia se ha desplazado de campo en campo acompañando a su hermano, ella ha animado con entusiasmo. En su cabeza no cabe otra cosa que ser correspondida con ese mismo entusiasmo cuando es ella la que juega.

Al principio Sara se sorprendía de que hubiera tan pocas niñas en el equipo, poco a poco va entendiendo y aceptando su condición minoritaria. La asume pero, bajo ningún concepto está dispuesta a renunciar a algo que vive con pasión.

Yo, que soy su tío, prendado de su forma de ser, le digo a su madre que deje el fútbol, que haga atletismo. Porque entiendo que el fútbol nunca va a ser justo con ella que tiene unas capacidades sobresalientes para el deporte, porque es un mundo en el que el machismo propio de nuestra sociedad se ceba con mayor ahínco. Llama poderosamente la atención que, siendo el fútbol un deporte con una presencia aplastante, que eclipsa en los medios absolutamente a la mayoría de los otros deportes, el fútbol femenino sea, por comparación, completamente invisible. Naroa Agirre, Ruth Beitia o Marta Domínguez son capaces de acaparar los mismos titulares que sus compañeros y verse recompensadas con un reconocimiento mucho más igualitario.

Creo que el modelo de fútbol espectáculo que padecemos hace mucho daño al deporte. Primero porque roba el pan a otros deportes y, en segundo lugar, porque impone a la sociedad como referente un modelo de deporte con una discriminación de género brutal. Las cosas parece que empiezan a cambiar tímidamente pero, pese a ello, el camino es muy largo y la distancia con otras disciplinas deportivas, tanto individuales como de equipo, abismal (y no es que en ésas la situación sea, ni mucho menos, ideal).

La semana que viene Sara cumple diez años y su abuela protesta: La única nieta que tengo, ¿y tengo que regalarle un balón?

Sí amona, le tienes que regalar un balón.

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María despeja por encima del larguero

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Sara, siempre sin miedo

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2 respuestas a ¿Un deporte de chicas?

  1. Bien por Sara y por todas las Saras.

  2. Iñigo dijo:

    Zenbat daukagun oraindik eboluzionatzeko!!!

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