Begipean (Ziordia)

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Han sido dos meses totalmente parado por una lesión, pero finalmente parece que mi cuerpo me da luz verde para retomar los proyectos con cuidado. Así, el martes nos encaminamos, Sergio y yo, hacia las paredes de Arbara para afrontar la escalada de una nueva línea vista hace meses, mientras preparábamos otras vías de la zona.

Se trata de una arista evidente que se destaca en la parte alta como un filo perpendicular a la pared (el “espolontxo de Ziordia”, como le llama Sergio), para ganar la meseta superior a la derecha de la “Altzania”, la última vía abierta por Antxon en la zona. Vista desde abajo, la parte baja de la vía hasta conectar con aquella arista final no resulta tan evidente, aunque algunos picos rocosos asoman en la fronda espesa que domina la zona.

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Al terminar la “Sopa de perejil” retiramos las cuerdas fijas y dejamos todo el material en la parte alta con idea de utilizarlo para explorar esta nueva posible línea. Hace una semana nos descolgamos por ella para comprobar con satisfacción que había continuidad de roca y que merecía la pena el intento. Además, comprobamos que el grado podía ser más amable que el de las anteriores vías que equipamos.

Así que el martes cogimos los trastos y nos encaminamos para allá. Aparcamos junto a la cantera a eso de las diez de la mañana y nos encontramos con Antxon, que venía a hacer algunas tareas de equipamiento en la Irati y la Rock Circus. Nos comentó que ha abierto nuevas variantes en algunas de sus vías, de las que informaremos en el artículo sobre el área de escalada de Ziordia que está preparando Juancar Sanz para el próximo número de Errimaia, que saldrá a fin de año. Nos despedimos y a lo nuestro…

Cuando nos descolgamos por la posible línea salimos por el canal herboso al pie, pero vimos que el lugar es poco recomendable: un canal muy encajonado, estrecho y vertical que, además de feo para escalar, resulta evidentemente peligroso si hay gente por arriba, una bolera por la que terminaría cayendo cualquier proyectil lanzado desde la parte alta. Dada la abundancia de bloques sueltos en la vía, mejor evitarlo.

Así que iniciamos la escalada del monolito a la derecha de la bolera, con idea de hacer una travesía a la izquierda hasta la base del segundo monolito.  Finalmente optamos por seguir hasta la cima del mismo en dos largos, descartando una travesía que no vimos clara y nos llevaba a terreno sucio y sin interés. Llegados a una horquilla, tiramos un rápel de 15 metros desde un clavo y un puente de roca que dejamos instalados. El resto de los dos largos lo dejamos limpio (IV+, IV, III).

Rápel sin problemas y nos situamos al pie del segundo monolito, montando reunión en un roble. Probablemente pasaremos la reunión un poco a la derecha, fuera de la trayectoria del canal que continúa hacia arriba por la izquierda y al que hemos bautizado como “La Bolera”. El segundo monolito ofreció el paso más duro de la vía, un 6a de agarres invertidos y poco fiables que Sergio resolvió dejando atrás un fisu pequeño y una buena dosis de adrenalina. Si finalmente metemos por ahí la vía, habrá que poner un par de parabolts, el resto sin problemas y con cuidado, reunión intermedia y por cresta fácil entre árboles hasta el pie del último largo, el más bonito de la vía y que había llamado nuestra atención en los meses previos.

Le da Sergio y, con un par de parabolts y un clavo instalados, además del material flotante, se planta en la reu de salida, que dejamos instalada. Salió un largo muy bonito con un tramo de V+ de agarres invertidos pero muy buenos en el desplomillo, en la zona más estrecha de la arista con forma de reloj de arena, y pasos de V y IV+ más arriba. Con las últimas luces, iniciamos el descenso al coche.

Dejamos cuerda fija instalada con la idea de acondicionar y equipar con algún parabolt más algún paso e instalar posibles reuniones.

Creo que, una vez terminado el trabajo, la escalada será bonita, de dificultad media-baja y por una línea atractiva y con continuidad. Con ese aire un poco “selvático” de las escaladas de Egino-Ziordia.

Hemos bautizado la vía como “Begipean”, bajo la mirada, en referencia a las dos oquedales a los lados de la arista, que parecen dos ojos a los lados del pico de nuestro “Búho gris”, que ilustrará el croquis definitivo.

En cuanto la vía esté, avisamos. (Aunque en realidad se puede recorrer, si se lleva el material apropiado, igual que se podía recorrer antes de nuestro paso por allí).

cvz

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